El príncipe Harry y Meghan Markle presentaron una queja formal contra el comportamiento de varios paparazzi que fueron detectados merodeando la escuela de sus hijos, Archie y Lilibet, en el Reino Unido. A través de un portavoz, los duques de Sussex calificaron la acción de los fotógrafos como una conducta «extremadamente imprudente» que vulnera la privacidad de los menores.
El incidente se registró el pasado 28 de septiembre de 2026, cuando dos hombres equipados con mochilas fueron vistos recorriendo los alrededores del plantel educativo. Según informes de la BBC, uno de los individuos pertenece a una agencia de fotografía internacional. El reporte de la familia indica que los sujetos se detuvieron en diversos puntos para vigilar el interior de las instalaciones y observar el movimiento de los niños durante su horario escolar antes de retirarse en un automóvil.
Preocupación por la seguridad de los menores
La familia subrayó que este suceso ocurre en un momento de vulnerabilidad, poco después de que los menores cambiaran de institución escolar debido a necesidades de protección. El equipo de los duques de Sussex enfatizó que existe una línea clara entre el trabajo periodístico y lo ocurrido, señalando que vigilar las actividades cotidianas de niños desde el perímetro escolar es una intrusión inaceptable.
La situación ha generado una alerta adicional debido a la cercanía de este evento con un problema de seguridad reportado recientemente en la base de la Royal Air Force en RAF Fairford, en Gloucestershire. Esta coincidencia temporal ha elevado la inquietud de la pareja respecto a la integridad de Archie y Lilibet.
Contexto legal y protección policial
Este episodio de acoso mediático se suma a la batalla legal que el príncipe Harry mantiene en territorio británico para recuperar su derecho a contar con protección policial. Desde que dejó sus responsabilidades oficiales con la familia real en 2020, el príncipe ha buscado mediante tribunales restablecer la seguridad financiada por el Estado que le fue retirada.
Aunque la denuncia no señala que los fotógrafos hayan traspasado los límites del colegio o cometido un delito de incursión, la familia sostiene que su presencia y actitud pusieron en riesgo la tranquilidad de sus hijos y activaron los protocolos de seguridad de su equipo.
