La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) presentó la iniciativa denominada “México: el trauma habla a través del cuerpo”, con el objetivo de dar a conocer la labor que realiza su Centro de Atención Integral (CAI) en la Ciudad de México. Este centro se especializa en brindar servicios multidisciplinarios a personas que han sobrevivido a situaciones de violencia extrema, secuestros y tortura.
La campaña, que fue presentada en las instalaciones del Instituto Mora, utiliza testimonios reales para ilustrar cómo las secuelas de la violencia persisten en el organismo de los sobrevivientes. Uno de los casos destacados es el de Tamara, una mujer hondureña que, tras sufrir agresiones físicas y violencia sexual durante su ruta migratoria hacia México, recibió acompañamiento integral de la ONG hasta lograr su recuperación y reubicación en un tercer país.
Alcance y estadísticas de atención
Durante sus diez años de operación, el Centro de Atención Integral ha brindado asistencia a un total de 1,205 pacientes, sumando más de 23,200 consultas en áreas como psicología, medicina, trabajo social y terapia física. Las cifras revelan la gravedad de los casos atendidos, incluyendo 156 situaciones derivadas de tortura, 137 por secuestro y 241 por violencia sexual.
En lo que va del año 2026, específicamente entre enero y julio, el equipo de MSF detectó 71 nuevos sobrevivientes de malos tratos y tortura, realizando dos mil consultas para ellos. La organización señaló que las víctimas suelen ser personas que huyen de crisis en sus países de origen, aunque también atienden a ciudadanos mexicanos que han sido víctimas de grupos armados o de agentes institucionales.
Respecto a la composición de los pacientes, los mexicanos representan el 26% de la atención, concentrándose principalmente en estados como Guerrero, Michoacán, Chiapas, el Estado de México y Baja California. El perfil de atención se divide en un 52% de hombres, 47% de mujeres y un 1% de menores de edad.
El impacto físico y emocional del trauma
La campaña subraya que el fin de la violencia no implica el fin del sufrimiento, ya que el trauma puede manifestarse años después. Según la psicóloga clínica de la organización, Dora Morales, los sobrevivientes suelen presentar síntomas como ansiedad constante, insomnio, pesadillas, hipervigilancia y dificultades para establecer vínculos sociales.
Por su parte, la doctora Edna Sánchez Arellano explicó que estas experiencias pueden derivar en dolores crónicos, problemas estomacales y tensión muscular severa.
«La gente puede perder el control de su cuerpo»
, señaló la médica, mencionando que incluso se han atendido casos de personas con mutilaciones que requieren procesos de rehabilitación.
Finalmente, Astrid Luciano, trabajadora social de MSF, detalló que el apoyo del centro busca reducir la vulnerabilidad de los pacientes y facilitar su acceso a derechos fundamentales.
«Les ayudamos a recuperar el control remoto de sus vidas»
, afirmó la especialista.
