El gobierno de Donald Trump anunció la eliminación de diversos aranceles aplicados a mercancías provenientes de Canadá, una decisión que busca reducir los costos para las empresas en Estados Unidos. Este ajuste en la guerra comercial ocurre en un momento clave, a pocos días de los comicios legislativos estadounidenses, y afecta directamente a los sectores industrial, forestal y agrícola.
La Casa Blanca confirmó que ciertos productos canadienses ya no tendrán que pagar el impuesto del 50% que se les había impuesto anteriormente. Entre los bienes beneficiados por esta medida se encuentran:
- Láminas de contrachapado
- Diversos productos de papel
- Ciertos tipos de maquinaria
- Equipos destinados a la refrigeración
- Cajas y contenedores para embalaje
Con esta acción, el gobierno estadounidense busca proteger a los trabajadores y a la industria nacional, al mismo tiempo que alivia la carga financiera de las compañías que dependen de insumos importados de Canadá para su operación.
Impacto en la frontera y la economía de Maine
La situación comercial también tiene repercusiones en regiones fronterizas como el estado de Maine. La senadora republicana Susan Collins señaló que ella misma impulsó exenciones para productos que son vitales para la industria agroalimentaria de su estado. Collins explicó que los productores locales de manzanas, papas, algas y arándanos dependen de materiales canadienses, como empaques y maquinaria, que no tienen sustitutos inmediatos en territorio estadounidense o que resultan mucho más caros de conseguir localmente.
La tensión comercial previa ya había golpeado la economía de Maine. Según datos del Maine Center for Economic Policy, las exportaciones de madera hacia Canadá sufrieron una caída del 20%, mientras que el gasto de los visitantes canadienses en la zona bajó aproximadamente un tercio.
Contexto de la disputa comercial
La relación entre ambas naciones es profunda, ya que Canadá envía cerca del 70% de sus exportaciones a Estados Unidos. Sin embargo, desde finales de agosto, el panorama se había deteriorado debido a que las negociaciones no evitaron la imposición de recargos sobre productos valorados en 20 mil millones de dólares, incluyendo vino, cemento y artículos para el deporte. Ante esto, Canadá aplicó aranceles a importaciones de EE. UU. y Trump respondió con gravámenes de hasta el 50%.
Este conflicto ha trascendido lo económico para convertirse en un factor político. En el contexto electoral, los demócratas intentan disputar el escaño de Collins, mientras que los candidatos republicanos en zonas fronterizas buscan equilibrar el apoyo a la agenda de Trump con las necesidades económicas de sus regiones.
