El gobierno del Reino Unido ha dejado de compartir información de inteligencia con Estados Unidos respecto a embarcaciones sospechosas de narcotráfico en el Caribe, tras manifestar su rechazo a los ataques militares estadounidenses en la región, que considera contrarios al derecho internacional. Esta medida, que entró en vigor hace más de un mes, fue revelada este martes por la cadena CNN.
Según fuentes cercanas al medio, las autoridades británicas están profundamente preocupadas por el uso que Estados Unidos da a la información compartida, particularmente tras el inicio de operaciones ofensivas que han derivado en la muerte de 76 personas. Temen que los datos proporcionados puedan estar siendo empleados para identificar objetivos de estos ataques, lo que los convertiría en cómplices de acciones que juzgan ilegales.
Fin de una alianza estratégica en inteligencia
Esta decisión marca un distanciamiento inusual entre dos aliados históricos y miembros clave de la red Cinco Ojos, que incluye además a Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Aunque el Reino Unido ha colaborado durante años con EU en la lucha contra el tráfico de drogas —facilitando datos obtenidos a través de sus territorios en el Caribe: Turks y Caicos, Anguilla, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán y Montserrat—, el cambio en las tácticas estadounidenses provocó una reevaluación inmediata de dicha cooperación.
La información de inteligencia era enviada al Grupo de Trabajo Interinstitucional Conjunto Sur (JITAS), con sede en Florida, donde representantes de varios países aliados coordinan esfuerzos para combatir el narcotráfico. Hasta septiembre, esta colaboración implicaba la localización de embarcaciones sospechosas para su intercepción, abordaje, detención de tripulantes e incautación de drogas. Sin embargo, la escalada a ataques letales por parte de EU transformó por completo el escenario.
Dimisión de alto mando militar en EU
El Almirante Alvin Holsey, jefe del Mando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos —entidad responsable de las operaciones en la zona—, dejará su cargo el próximo 12 de diciembre. Su salida, anunciada en octubre, se debió a su oposición directa a estas acciones ofensivas. Su renuncia subraya las tensiones internas y externas que han surgido en torno a las nuevas estrategias militares en la región.
El Reino Unido, pese a mantener su compromiso en la lucha contra el narcotráfico, ha establecido límites claros: no respaldará operaciones que consideren fuera del marco legal internacional. Esta postura refleja una ruptura significativa en uno de los vínculos de inteligencia más sólidos del mundo occidental.
