El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, declaró que las fuerzas de su país están listas para enfrentar un eventual despliegue terrestre de tropas estadounidenses, amenazando con una respuesta contundente. Estas declaraciones se producen en medio de acusaciones de que Estados Unidos, pese a mostrar una postura diplomática públicamente, se prepara en privado para una operación militar contra territorio iraní.
Preparativos militares y advertencias
Qalibaf afirmó: «Nuestros hombres esperan la llegada de soldados estadounidenses sobre el terreno para quemarlos y castigar de una vez por todas a sus aliados en la región». El contexto es una guerra regional iniciada a finales de febrero, tras ataques de Estados Unidos e Israel que resultaron en la muerte del líder supremo Ali Jamenei, expandiendo el conflicto por el Medio Oriente.
La Guardia Revolucionaria iraní, a través de su unidad Jatam al Anbiya, también advirtió que cualquier operación terrestre «acabaría en una humillante captura», prometiendo convertir a las fuerzas estadounidenses en «alimento para los peces del Golfo». Paralelamente, fuentes informaron que las autoridades militares iraníes han emitido nuevas directivas para aumentar la preparación ante un posible ataque y posibles disturbios internos.
Contexto del conflicto y repercusiones
Estas directivas otorgan a las unidades autoridad para actuar de forma independiente sin esperar órdenes centrales, en un escenario donde las estructuras de mando podrían quedar paralizadas. El conflicto ha tenido un fuerte impacto en el sector energético global, casi paralizando el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz, un punto crucial para alrededor del 20% del suministro mundial de crudo y gas natural licuado.
Por su parte, medios estadounidenses reportan que el Pentágono evalúa operaciones terrestres limitadas que podrían durar semanas, realizadas por fuerzas especiales con apoyo convencional. El despliegue del USS Tripoli en marzo elevó la presencia militar estadounidense en la región a unos 7.000 efectivos, con posibilidad de aumentar.
Declaraciones cruzadas y posibles objetivos
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha enfatizado que no tiene intención de desplegar tropas terrestres en Irán, describiendo esa opción como una «pérdida de tiempo». Al ser consultado sobre las advertencias iraníes que comparan un posible conflicto con la guerra de Vietnam, respondió: «Realmente no tengo miedo de nada».
El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, anunció la disposición total de Teherán para enfrentar una invasión, calificando cualquier intervención como una «gran catástrofe» para Washington. Entre los posibles objetivos estratégicos se especula con la isla de Kharg, centro vital para el 90% de las exportaciones petroleras iraníes.
Evaluaciones militares advierten que una operación terrestre expondría a las fuerzas estadounidenses a riesgos significativos, como ataques con drones, misiles y artefactos explosivos improvisados. Expertos consideran que las opciones más probables son incursiones rápidas y limitadas para evitar una guerra de desgaste prolongada en un entorno de gran complejidad.
