Alfonso ‘Sabo’ Romo, reconocido bajista que formó parte de la banda mexicana de rock Caifanes, ha manifestado su deseo de poder solicitar la eutanasia cuando considere que ha llegado su momento, buscando evitar futuras cargas para sus seres queridos.
Una decisión personal
El músico de 62 años, quien no tiene cónyuge ni descendencia directa, señaló que, aunque cuenta con personas que lo apoyarían en la vejez, prefiere tomar una decisión anticipada para eludir situaciones complicadas para ellos. «No quiero ni a mis sobrinos ni a nadie cambiándome el pañal», expresó Romo en una conversación con TVNotas.
«Yo nada más espero que, para cuando llegue la vejez, llegue de la mano de la eutanasia y nos quitamos de tantos ped… todos. Quiero tener la posibilidad de decidir. No es de si estás sano o no, simplemente que ya no tengas ganas (de vivir) y ya está»
Agregó que su postura no está vinculada a padecer una enfermedad específica, sino a la autonomía sobre su propia existencia.
Condiciones y marco legal
Romo considera que el acceso a la eutanasia no debería depender del estado de salud, la situación económica o el éxito profesional. «Eso no está condicionado a la salud, ni a que tengas un buen trabajo, ni una gira mundial o que ganes millones. Si simplemente ya no tienes ganas, pues ya está. Quiero decidir qué hacer conmigo mismo», explicó a la revista.
Sin embargo, en México este procedimiento no está permitido por la ley. Lo que existe es la Ley de Voluntad Anticipada, que aplica en la Ciudad de México y permite a una persona rechazar tratamientos que prolonguen artificialmente su vida cuando se encuentre en etapa terminal, según establece el primer artículo de dicha legislación.
Preparativos y estado de salud
El exintegrante de Caifanes también compartió que ya tiene elaborado su testamento, donde especifica la distribución de sus posesiones, con el objetivo de que sus familiares no enfrenten conflictos posteriores.
Respecto a su condición física, Romo mencionó que su cuerpo ya no responde como hace una década. En 2020 sufrió un incidente violento cuando un automovilista lo agredió tras un reclamo por no ceder el paso, lo que le causó la pérdida de la visión en su ojo izquierdo. «Afortunadamente, el derecho lo tengo bien protegido y ando por la vida. Aprendí a vivir así», comentó sobre el hecho.
