El equipo de béisbol Los Angeles Dodgers mostró un fuerte apoyo a su jugador Miguel Rojas, quien regresó a la actividad apenas tres días después de la muerte repentina de su padre, recibiendo un tributo público de su compañero estrella Shohei Ohtani durante un partido.
Un gesto que trascendió el juego
Durante el encuentro, Ohtani, la máxima figura del equipo, llevó en su gorra las iniciales «MR» como un homenaje silencioso a su compañero de equipo en duelo. Este acto se convirtió en un símbolo de la unidad del conjunto en un momento personal difícil para el infielder venezolano.
Rojas enfrentó la tragedia el martes pasado en Toronto, cuando se enteró del infarto que sufrió su padre, Miguel Rojas Sr., minutos antes de un partido. Debido a complicaciones para viajar desde otro país, el jugador no pudo asistir al funeral en su Venezuela natal.
La decisión de seguir en el campo
Ante esta situación, Rojas optó por no solicitar un permiso por duelo y permanecer con el equipo para la serie contra los Texas Rangers. El mánager Dave Roberts explicó que, tras hablar con su familia, el jugador consideró que lo mejor para su proceso emocional era quedarse con sus compañeros en Los Ángeles.
En el terreno de juego, Rojas rindió a un alto nivel defensivo, demostrando su enfoque profesional a pesar del dolor. Por su parte, Ohtani, a través de su intérprete, destacó el valor del veterano por presentarse a trabajar y ejecutar jugadas importantes en un día tan complicado para él.
«Solo queremos asegurarnos de que se sienta bien apoyado», afirmó la estrella nipona.
El equipo como refugio
Para el infielder, el vestuario de los Dodgers se ha convertido en su principal refugio durante este proceso, encontrando en sus compañeros de las Grandes Ligas el soporte necesario. Rojas también honró la memoria de su padre escribiendo el apodo «Mickey» en su propia gorra durante el partido.
Este tipo de dinámicas de apoyo entre los jugadores refuerzan la química interna del equipo, que ha cerrado filas alrededor de uno de sus líderes veteranos. La imagen de las iniciales en la gorra de Ohtani queda como un recordatorio de la importancia del factor humano dentro del negocio profesional del béisbol.
