La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, señaló a organizaciones delictivas mexicanas como responsables del tráfico ilegal de ganado que habría facilitado el regreso del gusano barrenador a territorio estadounidense después de décadas de haber sido erradicado.
Audiencia en el Senado de Estados Unidos
Durante una comparecencia ante el Senado, Rollins afirmó que la combinación del movimiento ilícito de reses y las condiciones migratorias recientes propiciaron la expansión de esta plaga. La funcionaria detalló que el avance del parásito inició en Centroamérica en 2021, llegó a México en 2023 y finalmente cruzó a Estados Unidos.
“Decenas de millones de personas desplazándose hacia el norte, rumbo a Estados Unidos, llevando consigo su ganado, y con el tráfico ilegal de reses por los cárteles mexicanos, sabíamos que esto venía en camino”,
declaró Rollins. Hasta este miércoles se habían confirmado seis casos en Texas y Nuevo México, incluido el primero detectado el 3 de junio de 2026 en un ternero del condado de Zavala, Texas.
Naturaleza de la plaga y estrategias de contención
El gusano barrenador es causado por la larva de una mosca que infecta heridas en animales de sangre caliente, pudiendo causar daños graves o la muerte del ganado. Estados Unidos lo había eliminado mediante programas de control biológico, como la liberación de moscas estériles.
Rollins explicó que su departamento trabaja en nuevas estrategias para contener la propagación, incluyendo investigaciones tecnológicas y la producción de moscas estériles.
“Necesitamos alrededor de 500 millones de moscas estériles para lograr la erradicación”,
señaló. El USDA mantiene vigilancia en las zonas afectadas y desarrolla acciones de contención.
Señalamientos previos y preocupación binacional
Un día antes, durante una audiencia en la Cámara de Representantes, la funcionaria ya había vinculado el avance de la plaga con actividades de cárteles.
“Bajo el movimiento ilícito de ganado impulsado por los cárteles en esos países hacia el norte, junto con las políticas de fronteras abiertas, vimos una brecha masiva a partir de 2021”,
declaró.
Aunque reconoció que el problema representa un desafío para el sector agropecuario, las autoridades estadounidenses aún no han detallado si los casos detectados están directamente relacionados con animales provenientes de México, por lo que continúan las investigaciones. El tema ha generado preocupación entre productores ganaderos de ambos países por el impacto económico potencial y la necesidad de reforzar los controles de movilización animal en la región.
