Durante la entrega de las Medallas Castelao 2026, el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, manifestó su solidaridad con Venezuela tras los terremotos que afectaron al país y subrayó el papel histórico de la emigración en la construcción de la comunidad autónoma.
Solidaridad y reconocimiento en un acto institucional
El evento, celebrado en la Iglesia de San Domingos de Bonaval y que coincidió con el aniversario del Estatuto de Autonomía gallego, sirvió para distinguir a cinco personalidades: el atleta Esteban Batallán, la física Mar Capeáns, el trompetista Adrián Ben, la emprendedora gastronómica María Barallobre y Charo Barca, directora de la Fundación Andrea.
Rueda inició su discurso refiriéndose a la tragedia en Venezuela, enviando un «abrazo afectuoso» a su pueblo y a la comunidad venezolana en Galicia. «Todos vivimos esta tragedia como propia», afirmó, comprometiendo el apoyo gallego para superar la desgracia.
Galicia, una comunidad construida con esfuerzo
El mandatario autonómico defendió que la Galicia contemporánea «no se entiende sin la emigración» y es fruto del esfuerzo de muchas personas dentro y fuera de sus fronteras. Señaló que las medallas simbolizan el afianzamiento de la autonomía y representan décadas de estabilidad y progreso.
«Democracia, autonomía y honestidad son el mejor ecosistema en el que cultivar la prosperidad y la estabilidad institucional», enfatizó Rueda, añadiendo que la España constitucional no debe admitir discriminaciones entre ciudadanos o territorios.
Entrega de distinciones a los galardonados
Tras la lectura del decreto por el conselleiro Diego Calvo, se procedió a la entrega de las medallas. Charo Barca, de la Fundación Andrea, dedicó el reconocimiento a las familias que luchan por salir adelante. El trompetista Esteban Batallán lo dedicó a todos los músicos de Galicia.
La física Mar Capeáns, directora de operaciones del CERN, animó a los jóvenes a «confiar en su talento y no aceptar los límites». El atleta Adrián Ben expresó que llevará el nombre de Galicia con dignidad a cada competición. Finalmente, María Barallobre, propietaria de restaurantes a nivel mundial, se definió como una «chica de aldea» que disfruta en la cocina.
