La Iglesia católica en México lanzó un llamado urgente a las autoridades para que asuman su responsabilidad ante la crisis de desapariciones en el país. A través de la Arquidiócesis Primada de México, la institución advirtió que es imposible lograr una reconciliación nacional si no se combate la impunidad y se establece la verdad sobre el paradero de las víctimas.
Este pronunciamiento se dio en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, conmemorado este 30 de agosto. Mediante una editorial en la publicación Desde la fe, la Iglesia subrayó que la desaparición de personas es una de las heridas más graves de la nación y propuso que la búsqueda de estas víctimas se convierta en una prioridad nacional.
Responsabilidades del Estado y exigencia de justicia
La postura de la jerarquía católica enfatizó que, aunque las organizaciones religiosas y la sociedad civil apoyen en las tareas de búsqueda, esto no exime al gobierno de sus obligaciones legales.
“El Estado tiene la responsabilidad irrenunciable de prevenir las desapariciones, buscar de manera inmediata y efectiva, investigar, procurar justicia y generar las condiciones para que estos hechos no se repitan”
Asimismo, la Arquidiócesis recalcó que cualquier intento de diálogo o pacificación no será válido si se intenta ocultar la realidad de los hechos. En este sentido, insistió en que las instituciones deben tener la capacidad real de localizar a las víctimas, investigar los casos y asegurar justicia para los familiares.
Reconocimiento a las madres buscadoras
La institución también resaltó la labor de las madres buscadoras, familiares y grupos ciudadanos que, ante la falta de respuestas oficiales, han dedicado años a localizar fosas e indicios de paradero. La Arquidiócesis recordó un mensaje de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) de marzo de 2025, donde se reconoció la «extraordinaria labor» de estas mujeres y organizaciones que han logrado hallazgos importantes gracias a su constancia.
Al respecto, la Iglesia instó a la sociedad a no caer en la normalización de esta tragedia, señalando que:
“La dimensión de esta tragedia no se comprende solo a través de los números, pues detrás de cada cifra hay un nombre y una familia que espera”
Finalmente, la Iglesia católica se comprometió a acompañar a las familias, abrir espacios de escucha y ayudar a reconstruir el tejido social. El cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado de México, pidió además que se realicen oraciones especiales en las misas por las víctimas y sus familias.
