A partir de este martes, el gobierno de Tailandia implementó un endurecimiento en sus políticas de visado que obliga a ciudadanos de México, Colombia, Cuba, Panamá y Uruguay a tramitar formalmente su visa para ingresar al país, eliminando la exención que tenían anteriormente.
Esta medida, que afecta directamente a varios países de Latinoamérica, se suma a un recorte en los tiempos de estancia para otras nacionalidades. Más de 60 naciones, incluyendo a España, Estados Unidos, Reino Unido, Japón e India, verán reducida su entrada libre de 60 a solo 30 días.
Motivos del endurecimiento migratorio
Aunque el Ejecutivo tailandés no dio detalles específicos sobre el porqué de la decisión para el grupo de países latinoamericanos, el gobierno argumentó que estos cambios buscan frenar el incremento de personas que utilizan el turismo como fachada para realizar actividades laborales sin los permisos legales correspondientes. Según informaron medios locales, se han detectado casos de abusos en la estancia de extranjeros.
Con esta nueva regulación, se da marcha atrás a la política implementada en junio de 2024, la cual permitía estancias de 60 días a 93 naciones con el fin de reactivar el turismo tras la pandemia de Covid-19.
Impacto en el turismo y excepciones
A pesar de las restricciones, los ciudadanos con pasaportes de Argentina, Brasil, Chile y Perú mantienen sus privilegios de entrada sin visa por hasta 90 días, gracias a convenios bilaterales vigentes.
El sector turístico tailandés, un pilar de su economía, ha mostrado señales de desaceleración. Según el Ministerio de Turismo, entre enero y agosto de este año el país recibió 20.1 millones de visitantes, lo que representa una caída de más del 3% en comparación con el año anterior. Se busca recuperar los niveles de 2019, cuando el país recibía cerca de 40 millones de turistas.
De forma complementaria, las autoridades de Bangkok también pusieron en marcha, desde finales de agosto, una normativa diseñada para acelerar la expulsión de extranjeros que cometan delitos o perturben el orden público en el territorio.
