Hace más de seis décadas, Javier Delgado Barrio cometió un error de juicio en Estepona que lo acompañaría durante toda su trayectoria profesional. El entonces joven magistrado rechazó un presente de una madre que buscaba agradecerle el trato recibido por su hijo tras una detención, una decisión motivada por el deseo de mantener su imparcialidad, pero que años después él mismo calificaría como un desacierto.
El incidente ocurrió poco después de que Delgado Barrio iniciara su camino en la carrera judicial, cuando fue asignado como juez en la localidad de Estepona. En aquel momento, una mujer de escasos recursos intentó entregarle unos huevos como muestra de gratitud por la atención brindada a su hijo, quien había sido arrestado la noche anterior.
Una lección de humildad y rectitud
Con el objetivo de evitar cualquier sospecha sobre su objetividad, el juez decidió declinar el ofrecimiento. Sin embargo, con el paso del tiempo, el magistrado comprendió que su intención de proteger la apariencia de imparcialidad lo llevó a una equivocación en la interpretación de la situación.
Durante el resto de su vida profesional, Delgado Barrio compartió esta experiencia con el fin de que otros jueces pudieran aprender de su caso, utilizando su propia vivencia como una enseñanza sobre las consecuencias de las buenas intenciones mal aplicadas.
