El pastor Paul Mackenzie, cabeza de la iglesia Good News International Church, fue sentenciado este viernes a 200 años de prisión en Kenia. La condena, emitida por el Tribunal Superior de Mombasa, responde a su responsabilidad en el asesinato de 190 menores y un adulto, tras haber instruido a sus seguidores a morir de hambre bajo la promesa de un encuentro espiritual.
Responsabilidad criminal y cómplices
La jueza Diana Kavedza determinó que Mackenzie tuvo la «principal responsabilidad penal» al trasladar a sus fieles a una zona aislada para obligarlos a ayunar hasta la muerte. El fallo no solo recayó sobre el líder, sino también sobre 28 de sus colaboradores, entre los que se encuentran guardias encargados de vigilar el ayuno y sepultureros que ayudaron a ocultar los cuerpos en fosas comunes.
Aunque la mayoría de los acusados negó su participación, uno de ellos confesó los hechos y solicitó clemencia. El tribunal había declarado la culpabilidad de los 29 implicados el pasado 19 de octubre por los homicidios de 191 personas.
Hallazgos en el rancho Chakama
La investigación tomó fuerza en 2023, cuando se localizaron más de 400 cadáveres en tumbas poco profundas dentro del rancho Chakama, un terreno de 320 hectáreas en el condado de Kilifi. En dicho lugar, los miembros de la secta vivían en condiciones precarias en chozas de barro, alejados de la vigilancia de las autoridades y de sus comunidades.
De las víctimas encontradas, solo 60 pudieron ser plenamente identificadas y entregadas a sus familias, mientras que una gran cantidad de cuerpos permanecen sin reclamar. Según la sentencia de la jueza Kavedza, 183 personas fallecieron por inanición, mientras que las otras ocho muertes se calificaron como homicidios directos.
Reacciones y procesos legales
Durante la audiencia, la jueza desestimó los argumentos de defensa que intentaban justificar las acciones basándose en la pérdida de hijos de los propios acusados, calificando los asesinatos como «fríos y calculados». Además, señaló la falta de arrepentimiento de los sentenciados, quienes incluso manifestaron su disposición a morir por ayuno.
Mackenzie, quien mostró una actitud relajada y sonriente durante el proceso, enfrentará además cargos por terrorismo, homicidio involuntario, tortura y abuso infantil en otros juicios. Por su parte, su asistente, Smart Mwakalama, recibió una condena de 160 años de prisión. Los sentenciados cuentan con un plazo de 14 días para apelar la decisión.
