El gobierno de Francia comunicó este martes la congelación de 6.000 millones de euros en partidas del gasto público, una medida destinada a contrarrestar el impacto económico que está generando el conflicto en Medio Oriente, según lo decidido por un comité de alerta sobre las finanzas del país.
Presión fiscal y contexto internacional
La segunda economía más grande de la Unión Europea enfrenta presión para sanear sus cuentas públicas, las cuales presentan un déficit del 5.1% del PIB y una deuda que alcanza el 115.6% del PIB. El escenario internacional, marcado por la guerra, ha elevado el costo de la deuda y se suma a los efectos inflacionarios sobre las cotizaciones sociales y el gasto energético.
En una carta dirigida a sus ministros, el primer ministro Sébastien Lecornu señaló: «El costo total de esta crisis podría, por tanto, ascender al menos a 6.000 millones de euros, a día de hoy». Lecornu tenía previsto realizar nuevos anuncios a las 16:00 horas GMT.
Distribución de los ajustes
El ministro de Cuentas Públicas, David Amiel, explicó que los recortes se dividirán en 4.000 millones de euros para el Estado y 2.000 millones de euros en el ámbito social, aunque no ofreció detalles más específicos.
Por otro lado, el ministro de Economía, Roland Lescure, mencionó en la radio RTL que Lecornu podría anunciar la extensión de las ayudas vigentes para paliar el alza en el precio de los combustibles y «quizás otras ideas».
Antecedentes y objetivos fiscales
En marzo, Amiel ya había alertado que cualquier nuevo gasto público necesario por la crisis energética implicaría la «anulación» de una partida equivalente en otra área. El gobierno mantiene su objetivo de déficit alrededor del 5% para 2026, pero la semana pasada revisó a la baja su previsión de crecimiento para este año al 0.9%, debido a la crisis energética.
