Una investigación científica publicada en la revista Nature Scientific Reports ha descubierto que los macacos de Gibraltar consumen tierra de forma deliberada después de ingerir alimentos ultraprocesados que les ofrecen los visitantes turísticos. Este comportamiento, conocido como geofagia, actúa como un mecanismo de defensa para aliviar las molestias digestivas causadas por una dieta inadecuada.
Observación del comportamiento
El equipo del Gibraltar Macaques Project, liderado por antropólogos de la Universidad de Cambridge, observó que los primates ingieren productos como chocolate, helados o snacks procesados y, posteriormente, lamen o comen tierra. El estudio señala que estos alimentos, ricos en azúcares y lácteos, alteran el microbioma intestinal de los animales.
Los investigadores, encabezados por el antropólogo biológico Sylvain Lemoine, detectaron que las tropas de monos con mayor exposición al turismo presentan índices más altos de geofagia en comparación con los grupos más aislados. Sylvain Lemoine señaló: «Se trata de un comportamiento muy común que nunca antes se había reportado ni estudiado, pero que existía variación entre los diferentes grupos».
Variaciones y motivaciones
El análisis también reveló variaciones en las preferencias de suelo entre las distintas poblaciones. Mientras la mayoría consume arcilla roja, un grupo prefiere ingerir sedimentos acumulados en baches de asfalto, lo que sugiere influencia del aprendizaje social en la transmisión de esta conducta.
Entre los síntomas que los primates intentan mitigar con esta práctica se encuentran la acidez, el reflujo y el malestar estomacal. La geofagia les permitiría recuperar el equilibrio digestivo y obtener minerales ausentes en la comida humana.
Contexto y riesgos
En Gibraltar habitan entre 200 y 300 macacos, cuya dieta natural se basa en vegetales y frutas. Aunque las autoridades locales les proporcionan alimentos adecuados, la intervención de los turistas complica el control sanitario y pone en riesgo la salud digestiva de los animales debido al consumo frecuente de productos altos en calorías y bajos en fibra.
Ante esta situación, el gobierno local ha reforzado las medidas para impedir que los visitantes alimenten a los monos. Los científicos planean ahora analizar la composición química de los suelos ingeridos para determinar sus posibles propiedades terapéuticas.
