Los botones de pánico, dispositivos diseñados para solicitar auxilio policial en situaciones de riesgo, son cuestionados sobre su verdadera efectividad para resolver los problemas de inseguridad en México.
Opiniones de expertos
David Saucedo, consultor en seguridad, afirmó que estos instrumentos no han funcionado como se esperaba.
«No, lo que sí es, es para tener una incidencia, una estadística, pero no ha funcionado, los botones de pánico dan una falsa sensación de seguridad a quienes son poseedores del mismo», externó David Saucedo, especialista y consultor en seguridad.
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, en el país existen más de 430 mil de estos dispositivos.
Implementación y uso
Estas herramientas se instalan comúnmente en bancos, tiendas, farmacias y escuelas, como en la Facultad de Medicina de la UNAM. Una de sus ventajas es que muchos envían la ubicación en tiempo real. En Xalapa se espera que próximamente algunas paradas de autobús también los tengan. Además, se proyecta su implementación en aplicaciones de taxis concesionados en la misma ciudad.
Pedro Fernández Fernández, presidente de la Alianza de Transportistas Anexos de Veracruz, comentó sobre esta propuesta:
«que entremos a una aplicación general y única para transporte público en esta modalidad, que se pueda respaldar con la supervisión de la Secretaría de Seguridad Pública, que esta aplicación cuente con un botón de auxilio o pánico».
La necesidad de una respuesta rápida
Los especialistas coinciden en que, aunque los botones son útiles, su funcionamiento óptimo depende de una respuesta inmediata de las autoridades. Saucedo señaló que, debido a los tiempos de reacción de las corporaciones, el dispositivo no logra inhibir el delito.
«Por los tiempos de respuesta de las corporaciones de seguridad, el botón de pánico no inhibió el ataque, el asesinato, la amenaza, en realidad es una estrategia buena, pero mal utilizada», concluyó David Saucedo.
Evelia Sánchez Morales, líder de un sindicato de taxistas en Veracruz, criticó la lentitud en la atención de emergencias:
«a veces llama uno al 911 y le preguntan a uno hasta el acta de nacimiento, desgraciadamente hemos visto que llama uno a la autoridad y son los últimos en llegar».
Finalmente, se concluye que, aunque son un elemento disuasivo, los botones de pánico por sí solos no son la solución a la inseguridad, y es fundamental garantizar una intervención rápida para apoyar a la ciudadanía.
