Una imagen de la presidenta Claudia Sheinbaum y el mandatario estadounidense Donald Trump compartiendo risas en el palco del estadio de Nueva York/Nueva Jersey, durante la final del Mundial 2026 entre España y Argentina, se convirtió en el nuevo foco de debate digital entre simpatizantes y críticos del gobierno mexicano.
La fotografía muestra a Sheinbaum visiblemente relajada junto a Trump. Para algunos sectores, la escena representa un gesto de cercanía diplomática; para otros, una contradicción política que no tardó en viralizarse bajo distintas etiquetas.
Voces cercanas al gobierno salieron a defender la imagen. Citlalli Hernández Mora, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones y Alianzas de Morena, acusó a la oposición de generar «corajes» y buscar el ridículo. Señaló que las críticas provienen de una red de bots, trolls y comunicadores pagados, y defendió que la Presidenta representó a México con «seriedad, orgullo y dignidad» como anfitriona del torneo.
Del otro lado, usuarios y cuentas críticas cuestionaron el discurso presidencial. Algunas publicaciones, como la del usuario David Wolf, ironizaron sobre el contraste entre la actitud de la mandataria en la foto y su retórica habitual sobre soberanía nacional. El señalamiento más recurrente apunta a una supuesta inconsistencia: un gobierno que se presenta como defensor de la soberanía frente a Washington, pero que mostró cordialidad abierta con Trump en un evento internacional.
La disputa por la fotografía se suma a la polémica en torno al viaje de Sheinbaum al Mundial, que incluyó cuestionamientos por el uso de una aeronave militar para su traslado y un intercambio de mensajes entre Hernández y figuras de la oposición. Con etiquetas como #SheinbaumLíderMundial y #ClaudiaEsMundial impulsadas por el oficialismo, y una ola de críticas del otro extremo del espectro político, la imagen de la presidenta sonriendo junto a Trump se perfila como un episodio más de la polarización que rodea a la política exterior mexicana.
