La tensión en el mar Rojo se intensificó luego de que los líderes hutíes de Yemen anunciaran un bloqueo marítimo contra cualquier buque vinculado al sector naviero de Arabia Saudí. Aunque no se trata de un cierre militar total del estrecho de Mandeb, la medida disparó la incertidumbre en una de las rutas comerciales más estratégicas del mundo, justo en la entrada sur del mar Rojo que conecta con el canal de Suez.
En comunicados dirigidos a compañías navieras, los hutíes advirtieron que atacarán embarcaciones que operen en puertos saudíes, incluso si no izan bandera de ese país. La advertencia llega en un momento clave: Arabia Saudí movilizó 331 millones de toneladas de carga en 2024, equivalentes a unos 12 millones de contenedores estándar de 20 pies.
Desde que se lanzaron las amenazas, al menos cinco buques dieron media vuelta antes de ingresar al estrecho de Mandeb. Entre ellos está el superpetrolero Xin Long Yang, que había cargado dos millones de barriles de crudo en el puerto saudí de Yanbu con destino a China. Inicialmente se dirigió al norte hacia el canal de Suez, pero luego cambió de rumbo y retomó su ruta original hacia el sur.
Ataques selectivos y rutas alternativas
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, aseguró que dos petroleros saudíes, el Encelia y el Layla, fueron atacados por violar el bloqueo. El puerto de Yeda, la principal puerta comercial de Arabia Saudí en el mar Rojo, registró 3.805 escalas en 2024, mientras que Yanbu se consolidó como el punto de exportación de crudo hacia el océano Índico a través del oleoducto Este-Oeste.
Con el estrecho de Ormuz gravemente interrumpido, la ruta del mar Rojo se volvió la única opción para que Arabia Saudí llegue a los mercados asiáticos. A mediados de julio, Yanbu cargaba cerca de cuatro millones de barriles diarios, equivalentes al 4% de la demanda mundial de petróleo.
Cualquier interrupción en Mandeb también golpea al canal de Suez, por donde en 2023 pasó el 22% del comercio mundial de contenedores. Según la firma Kpler, en marzo transitaron por el estrecho 3,97 millones de barriles diarios de crudo.
Si los hutíes logran mantener la presión, incluso con ataques selectivos, los seguros marítimos se encarecerán y las navieras podrían optar por desviar sus rutas hacia el cabo de Buena Esperanza, en el sur de África. Ese rodeo añade entre 3.000 y 3.500 millas náuticas y de siete a diez días de viaje para un contenedor que vaya de Asia a Europa.
El costo extra incluye combustible, mayor capacidad de los buques y primas de seguro más altas. El Banco Mundial estimó que solo el gasto adicional en combustible puede llegar al millón de dólares por viaje redondo. La OCDE calculó un aumento total de 1,7 millones de dólares para un portacontenedores mediano en el mismo trayecto, lo que equivale a 272 dólares más por cada contenedor de 40 pies.
Antecedentes y consecuencias humanitarias
A finales de 2023, amenazas similares de los hutíes provocaron ataques contra buques comerciales y llevaron a las principales navieras a evitar el mar Rojo. Para mediados de febrero de 2024, la ONU Comercio y Desarrollo (Unctad) registró 586 portacontenedores tomando la ruta por África, mientras que el tráfico por el canal de Suez cayó un 82%. Las tarifas al contado para viajes de Shanghái a Europa se dispararon un 256% en ese mismo periodo.
Para Yemen, el impacto es crítico. El país importa más del 90% de sus alimentos básicos, incluido casi todo el trigo y el arroz. La mayor parte de ese suministro entra por los puertos de Adén y Hodeidah. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima que 18,2 millones de yemeníes necesitan ayuda humanitaria urgente.
Aunque los hutíes eximen formalmente la carga humanitaria del bloqueo, la inseguridad retrasa los buques y eleva los costos de flete y seguros, lo que desalienta a las navieras comerciales a atracar en puertos yemeníes. La ayuda humanitaria no alcanza para reemplazar el flujo normal de alimentos y combustible, y la población civil ya enfrenta hambre y colapso económico.
El verdadero dilema no es si los hutíes pueden cerrar permanentemente el estrecho de Mandeb, sino si logran que la ruta sea tan riesgosa que aseguradoras, navieras y comerciantes de petróleo la abandonen por decisión propia.
