El peso mexicano cerró la jornada del martes 4 de agosto de 2026 con una apreciación de 0.42 por ciento, ubicándose en 17.25 unidades por dólar, impulsado por un mayor apetito por el riesgo entre los inversionistas ante la posibilidad de que Estados Unidos e Irán inicien conversaciones para resolver su conflicto en Medio Oriente. La moneda nacional también se vio favorecida por la publicación de datos laborales en Estados Unidos que mostraron una caída en las vacantes de empleo durante junio, lo que debilitó al dólar a nivel global.
Durante la sesión, el tipo de cambio interbancario inició operaciones en 17.28 pesos por billete verde, con una pérdida del 0.27 por ciento para la divisa estadounidense. A lo largo del día, el peso tocó un mínimo de 17.25 y un máximo de 17.33 unidades, nivel que no se veía desde el 18 de junio, según datos de Banco Base.
Factores que impulsaron al peso
De acuerdo con Banco Base, el avance del peso se debió a un mayor apetito por riesgo en los mercados financieros globales, ante el optimismo de que Estados Unidos e Irán puedan alcanzar un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz. «La posibilidad de una menor disrupción en el suministro de petróleo ha reducido la prima de riesgo geopolítico, presionando a la baja los precios internacionales de los energéticos. Este escenario disminuye las expectativas de inflación a nivel global y fortalece la previsión de una postura monetaria menos restrictiva por parte de los principales bancos centrales», refirió la institución bancaria.
Los precios del petróleo descendieron a mínimos de tres semanas luego de declaraciones de Qatar y del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, que avivaron las expectativas de una salida diplomática al conflicto y de una mejora en el flujo de energía por el estrecho de Ormuz. Qatar dijo que los mediadores están logrando avances en los esfuerzos por poner fin a la guerra entre Estados Unidos e Irán, aunque Teherán negó afirmaciones del presidente Donald Trump de que las negociaciones ya estaban en marcha.
Reacción de otras monedas latinoamericanas
La mayoría de las principales monedas de América Latina también registraron ganancias, en medio de un ligero retroceso del dólar en los mercados globales. En la región, el real brasileño se depreció 0.27 por ciento a 5.10 unidades por dólar, mientras que la producción industrial de Brasil cayó 1.8 por ciento en junio. En Argentina, el peso mayorista cedió 0.23 por ciento a mil 498 unidades por dólar. El peso chileno escaló 1.15 por ciento a 914.30 unidades por dólar, el peso colombiano se recuperó 1 por ciento a 3 mil 202.1 unidades por dólar, y el sol peruano se apreció 0.15 por ciento a 3.39 unidades por dólar.
En la canasta amplia de principales cruces, las divisas más apreciadas fueron el peso chileno con 0.79 por ciento, el rand sudafricano con 0.69 por ciento, el shekel israelí con 0.66 por ciento, el florín húngaro con 0.52 por ciento y el dólar australiano con 0.47 por ciento. Las más depreciadas fueron el rublo ruso con 0.34 por ciento, el yen japonés con 0.22 por ciento, la rupia de Indonesia con 0.18 por ciento, el dólar canadiense con 0.16 por ciento y el peso argentino con 0.15 por ciento.
Confianza del consumidor en México
Durante julio, la confianza del consumidor en México registró un deterioro en la percepción de los hogares, pues en su comparación anual el indicador retrocedió 0.7 puntos y acumuló 20 meses consecutivos de caídas, ubicándose en 45 puntos, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Esta racha no se observaba desde el periodo comprendido entre abril de 2013 y octubre de 2014, cuando se registraron 19 descensos seguidos. Sin embargo, a tasa mensual, el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) reflejó un incremento de 1.1 puntos, hilando dos meses seguidos de aumentos.
