Desde 1979, un horno artesanal de pollos a la leña en el barrio de San Juan de Dios, en León, Guanajuato, ha logrado mantenerse vigente como un referente gastronómico de la ciudad. La familia de Doña María Dolores Álvarez Ángeles ha preservado este negocio por 47 años, convirtiéndolo en una tradición que ha pasado por cuatro generaciones.
Ubicado en la intersección de las calles Ignacio Altamirano y Guillermo Prieto, el establecimiento se distingue por un método de cocción que utiliza leña traída de la sierra y productos frescos. Doña María Dolores, quien es cofundadora del negocio, destaca la diferencia de su sazón frente a la competencia actual.
«La competencia casi vende puro pollo congelado y nosotros es pollo fresco del rastro, recién matado»
La historia de este rincón culinario comenzó en un local rentado donde Doña María Dolores y su esposo, Antonio Rodríguez Segovia, iniciaron sus labores. Tras años de esfuerzo, la pareja logró establecerse en su ubicación actual, donde construyeron el horno que consideran uno de los primeros de este tipo en la ciudad.
El secreto detrás del sabor y la permanencia
El éxito del negocio radica en la combinación de ingredientes naturales y un proceso que requiere paciencia. El uso de leña de la sierra es el elemento clave para lograr el aroma ahumado característico que no se obtiene con métodos convencionales. Además, la familia enfatiza que no utilizan productos congelados, optando siempre por pollo fresco del rastro.
A pesar de los cambios en el consumo y la llegada de nuevos restaurantes, el horno ha resistido el paso del tiempo. Tras el fallecimiento de Antonio Rodríguez Segovia hace 23 años, Doña María Dolores y sus hijos asumieron la gestión del negocio, logrando que clientes que acudían de niños ahora regresen acompañados de sus propios hijos y nietos.
Desafíos y temporadas comerciales
Mantener un negocio de alimentos durante casi medio siglo implica enfrentar retos económicos. La familia señala que periodos como el regreso a clases o las vacaciones de verano suelen ser complicados debido a la reducción del gasto familiar. Sin embargo, los meses de octubre, noviembre y diciembre representan una etapa de mayor actividad comercial, cuando las familias de diversas zonas de León acuden para realizar su pedido tradicional.
