A pesar de haber invertido cerca de 900 millones de riales saudíes en el último mercado de verano, el Al-Hilal enfrenta serios problemas de estructura deportiva que podrían comprometer su competitividad. El club, que lideró el gasto en fichajes de la Roshn Saudi League, presenta desequilibrios críticos en posiciones clave como la banda derecha y la zona de defensa, derivado de una gestión de plantilla que priorizó nombres de renombre sobre la cohesión táctica.
Desequilibrio en las bandas y pérdida de piezas clave
Una de las decisiones más cuestionadas fue la salida gratuita del brasileño Malcom hacia el Al Jazira de Emiratos Árabes Unidos. Su partida dejó un vacío en el extremo derecho que el equipo no ha logrado cubrir con jugadores extranjeros, obligando a depender de opciones locales o de jugadores que el técnico Simone Inzaghi prefiere en otras posiciones.
La llegada de Gabriel Martinelli y Crysencio Summerville, ambos con perfiles de extremos izquierdos, agrava la situación. Inzaghi ha señalado que ambos intercambiarán posiciones en las bandas, pero esto genera un conflicto de minutos para otros jugadores, como el capitán Salem Al-Dawsari, y deja sin opciones naturales a la banda derecha.
El dilema de los cupos de extranjeros
La mala gestión de la plantilla también ha limitado la capacidad operativa del equipo con sus jugadores internacionales. Al dejar ir al delantero saudí Abdullah Radif sin recibir compensación, el club perdió una pieza estratégica: un suplente nacional que permitía utilizar al máximo los ocho cupos de extranjeros en el campo.
Actualmente, el Al-Hilal se ve forzado a utilizar solo siete extranjeros en el once inicial para poder tener un relevo en la delantera, como el marfileño Mohamed Kader Meïté, evitando así quedar desprotegido si el titular Ollie Watkins requiere descanso o sufre una lesión.
Vulnerabilidad en la defensa y nueva dirección
La falta de refuerzos en el área defensiva es otro punto de alarma. Con la salida del español Pablo Marí y las lesiones recientes de jugadores como Ali Lajami y Kalidou Koulibaly, la zaga queda reducida. Esto podría obligar al entrenador a utilizar a mediocampistas como Rúben Neves en funciones de defensa, debilitando el control del centro del campo.
Con la llegada de Richard Hughes, exdirectivo del Liverpool, como nuevo director deportivo, el club busca cambiar su modelo de gestión. El objetivo es pasar de una política de fichajes basada en sumas exorbitantes a una planificación que construya un equipo completo y funcional en todas sus líneas.
