La relación comercial entre Estados Unidos y Canadá ha caído a uno de sus puntos más críticos tras el colapso de las recientes negociaciones para evitar un enfrentamiento de aranceles. Lo que antes era una alianza de cooperación se ha transformado en una disputa abierta que involucra impuestos masivos y amenazas políticas entre ambas naciones.
El conflicto se intensificó tras la decisión del gobierno de Donald Trump de imponer aranceles del 50% a diversas importaciones canadienses el pasado 20 de julio de 2026. Washington justificó este movimiento bajo la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, alegando que Canadá aplica prácticas discriminatorias contra productos estadounidenses, específicamente en sectores como lácteos, bebidas alcohólicas y vehículos.
Fracaso en la mesa de diálogo
A pesar de que a finales de agosto se suspendieron temporalmente las tarifas ante la esperanza de un pacto, las conversaciones se rompieron abruptamente. El primer ministro canadiense, Mark Carney, decidió frenar el proceso al considerar que las condiciones impuestas por la administración estadounidense eran injustas y no cumplían con los intereses de su país.
«En consecuencia, esta noche he decidido suspender las negociaciones comerciales con Estados Unidos y he ordenado a los negociadores que regresen a Ottawa»
Por su parte, Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, señaló que fue el gobierno canadiense quien rechazó los términos, asegurando que la oferta estadounidense era la mejor posible para los exportadores de ese mercado. La tensión subió de tono cuando Trump criticó la postura de Canadá, afirmando que el país busca «las ventajas de ser estado, sin serlo», en referencia a sus constantes menciones de convertir a Canadá en el estado 51 de la Unión.
Represalias comerciales de Ottawa
Como respuesta directa, Canadá implementó un esquema de aranceles «dólar por dólar» que entró en vigor el 8 de septiembre de 2026. Estas medidas alcanzan productos estadounidenses por un valor cercano a los 27,600 millones de dólares, con tasas que varían entre el 15%, 25% y 50%.
- Arancel del 50%: Aplicado a acero, aluminio, miel natural, muebles y ropa.
- Arancel del 25%: Aplicado a electrodomésticos, lácteos, pescado y mariscos.
- Arancel del 15%: Aplicado a maquinaria y herramientas como montacargas y equipos de aire acondicionado.
La escalada no ha terminado, pues el mismo día que Canadá aplicó sus tarifas, Estados Unidos anunció nuevas restricciones que incluyen prohibiciones de importación para motocicletas, bebidas alcohólicas y lácteos canadienses, las cuales iniciarán el 29 de septiembre.
Canadá busca apoyo en Europa
Ante el deterioro con su vecino del norte, el gobierno de Mark Carney ha acelerado su estrategia para diversificar sus socios comerciales. En este contexto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso que Canadá sea el primer «miembro asociado» de la Unión Europea para fortalecer la cooperación económica.
Carney recibió la propuesta con optimismo, señalando que la mayoría de los canadienses apoya estrechar lazos con Europa. Sin embargo, esta maniobra ha generado una nueva amenaza por parte de Donald Trump, quien calificó la posible alianza como un «acto hostil» y advirtió con imponer aranceles severos al bloque europeo o incluso suspender el comercio con ellos.
