Con el plazo del registro nacional de líneas móviles a punto de vencer, solo una minoría de usuarios ha cumplido con el proceso, lo que genera preocupación por una posible desconexión masiva y un cambio en los hábitos de comunicación hacia aplicaciones como WhatsApp y servicios de e-SIM extranjeros.
Desconfianza y alternativas
La resistencia a entregar datos personales ha sido la principal causa del bajo avance, según reflejan entrevistas y observaciones en espacios públicos. «No pienso dar mis datos. Prefiero quedarme sin línea, además para qué quieren nuestra información si ya tienen bastante de nosotros. No lo entiendo. Seguiré con Whats porque eso solo necesita internet y a ver qué pasa», expresó Ricardo Cervantes, un ciudadano consultado.
Otras personas manifestaron desconocimiento total sobre el trámite y su propósito oficial, que busca combatir extorsiones telefónicas. «No estaba enterada de eso y no entiendo para qué lo piden (…) no creo que dé mis datos. Ya existen otras alternativas para comunicarse como Whats», señaló Carolina López.
Impacto económico y riesgos de las opciones alternativas
Expertos en telecomunicaciones y ciberseguridad advierten que la búsqueda de vías alternativas para evitar el registro conlleva riesgos importantes. Jorge Bravo, especialista del sector, indicó que las opciones que consideran los ciudadanos son viables pero evidencian fallas en la regulación.
Víctor Ruiz, director de una empresa de ciberseguridad, identificó que las e-SIM de Estados Unidos y los servicios de voz sobre IP son las opciones más exploradas en foros digitales. Sin embargo, alertó sobre fraudes con chips virtuales y problemas con aplicaciones bancarias o de comercio electrónico debido a inconsistencias en la ubicación de la conexión. «Estas formas de comunicación son una opción, pero se debe tener mucho cuidado porque los cibercriminales están muy atentos a estos temas», afirmó.
Cifras del rezago y consecuencias potenciales
Los datos oficiales muestran un panorama complicado. Hasta el 19 de abril, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) reportó que solo 30.2 millones de las 161 millones de líneas en operación estaban vinculadas, equivalente al 18.7%. Del total registrado, un 29% corresponde a AT&T y un 19% a Telcel, cifras muy por debajo de su base total de clientes.
Jorge Bravo consideró que, con este ritmo, será imposible completar el registro para el 30 de junio, fecha límite establecida sin posibilidad de prórroga. Subrayó que una línea telefónica no es solo para llamar, sino un habilitador clave para la economía digital, permitiendo empleos en plataformas como Uber o Mercado Libre. «No se puede supeditar un derecho fundamental como es la conectividad a la seguridad pública, es legítima, pero no es superior a los derechos constitucionales», opinó.
Aunque la CRT inició una campaña nacional para incentivar el registro, los analistas coinciden en que el esfuerzo llegó tarde. La autoridad confió en que el miedo impulsaría a la gente, pero ocurrió lo contrario, paralizando el proceso. Con 68 días restantes, el objetivo del padrón telefónico parece lejano en un contexto de desconfianza generalizada.
