El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ofreció en broma entregar personalmente comida y bebida a cualquier persona que llegue a pagar dos millones de dólares por una entrada para la final de la Copa Mundial de 2026. Esta declaración humorística surge como respuesta a la polémica generada por los exorbitantes precios que alcanzan los boletos en el mercado de reventa para el torneo que se celebrará en Norteamérica.
Precios de reventa desatan críticas
La controversia se intensificó tras conocerse que asientos para el partido decisivo, que tendrá lugar en Nueva Jersey, Estados Unidos, se ofertan en plataformas de reventa con valores que llegan a los 2.3 millones de dólares por localidad. Ante las críticas de los aficionados por estos costos, Infantino restó importancia a las cifras, señalando que el simple hecho de que alguien publique un anuncio con ese precio no garantiza que sea el valor original ni que alguien lo compre.
“Que alguien ofrezca entradas de la final en reventa a 2 millones de dólares no significa que ese fuera el precio original ni que las vayan a comprar”
Defensa de la política de precios
El dirigente defendió la estructura de precios establecida por la FIFA, argumentando que en países como Estados Unidos la reventa de boletos es una práctica legal. Explicó que si la federación vendiera las entradas a un costo muy bajo, estas igualmente podrían ser revendidas posteriormente a valores mucho más elevados por terceros. Además, resaltó que una cuarta parte de los boletos para la fase de grupos tienen un precio inferior a los 300 dólares.
Conforme se aproxima el evento deportivo, el debate sobre la accesibilidad económica para los seguidores se mantiene vigente. La atención continúa centrada en la demanda de entradas tanto en el mercado oficial como en el secundario, mientras la FIFA asegura que sigue impulsando opciones de bajo costo para los aficionados.
